PEDRO SAN JOSÉ GARCÉS- Un aprendiz de Zen
¿Cuál es el rasgo más característico de ti? ¿Cómo te defines?
Soy un aprendiz de ser humano, en el sentido más amplio del término. Si el proyecto humano es un proyecto inacabado, y los niveles de conciencia a los que debemos acceder van a ser la clave para nuestra supervivencia, hay en esto de ser aprendiz una tarea esencial, y una responsabilidad. He recorrido mi vida buscando significados. Hoy sé que la tarea esencial esta dentro, por eso soy aprendiz.
Te licenciaste en Medicina y Cirugía, medicina general y de urgencias y te especializaste en diversas ramas. ¿Estudiaste medicina por vocación o por “obligación” los padres, etc...?
Cuando era joven yo participe de una generación, la de los que llegamos a la mayoría de edad en el 68, que era entonces una generación utópica y ciertamente mesiánica. Yo orienté mis esfuerzos de tener significado personal a través de la militancia religiosa primero, y la política y social después. Por ello la vocación médica me surgió natural como la forma de plasmar profesionalmente mi deseo de servir a la sociedad. Formé parte del grupo central para la reforma sanitaria en España, y viví con intensidad la transformación que supuso para este servicio público los enriquecedores años 80. Durante este periodo me equivoqué muchas veces y ciertamente hubo muchos claro-oscuros de los que aprendí. Hoy soy como soy como consecuencia de ello y de mis años de práctica como médico.
Me consta que le has dedicado una gran parte de tu vida a esta profesión. ¿Cuántos años has trabajado en este campo?
Me licencié como médico en el año 1975. Entonces me formé como médico joven hospitalario y he ejercido como médico práctico un total de 15 años, interrumpidos durante 12 años, desde 1982 a 1994, por mi práctica como gestor público de la sanidad. Como médico práctico he ejercido principalmente en Atención Primaria, pero también en la medicina hospitalaria y la medicina de urgencias
Tu experiencia en la Gestión de la Salud pública y en la Consultoría te hace recorrer distintas ciudades de la geografía española e incluso en otros países y ocupar diferentes cargos ¿Dónde te has sentido mejor y donde “se siente mejor la medicina española?
He participado en la formación de los Servicios Públicos de Salud del País Vasco y de Andalucía, y especialmente en la reforma sanitaria de atención primaria. Mi trabajo de gestión siempre se ha desarrollado en la innovación. La aventura de gestión más transcendente fue la reforma de la atención primaria en Andalucía. Creo que el futuro de la Sanidad española está en la profundización de la Atención primaria, que se abra cada vez más a un concepto holístico de la vida humana, y por tanto que dé espacio a los diferentes componentes de la vida, incluyendo el espiritual, y por tanto a los acercamientos a la salud desde la Medicina Natural y desde los servicios sociales. El sistema de medicina del futuro será el que conceda al paciente la función de agente de su propia salud y permita los procesos de mantenimiento de la salud como parte de las opciones de la vida. Las limitaciones actuales de la medicina moderna vienen por la dicotomía de la actuación sanitaria y por el carácter instrumental de un sistema que se convierte más en un sistema de enfermedad que en un sistema de salud
¿Qué diferencias encuentras en el sector sanitario de España en relación con el de otros países que has conocido?
MI tesis doctoral se realizó en Inglaterra y versó sobre la reforma sanitaria en Europa, por lo que me fue posible el estudio de los diferentes modelos sanitarios de los países industrializados, con particular atención al modelo que en los años 1980 existían en el Reino Unido y en Suecia. Entonces la discusión sobre la introducción de un mercado interno en la medicina estaba en auge. El resultado de mis estudios y de mi práctica como gestor puede resumirse así: 1.- El derecho a la asistencia sanitaria gratuita en el punto de uso debe ser considerado un derecho individual de reconocimiento público en las leyes. 2.- El paciente debe ser el dueño y autor de su biografía sanitaria, reduciendo el poder profesional omnímodo y devolviendo al ciudadano la autogestión sobre su propia salud. 3.- El servicio sanitario ha de ser principalmente público y sometido a la responsabilidad pública, también en el ámbito de la eficiencia. 4.- la calidad debe ser el componente que no debe perderse en el desarrollo sanitario, por lo que debe ser medible y estimulable sobre mecanismos de competencia pública. 5.- El sistema sanitario debe evolucionar desde un sistema de enfermedad a un sistema dirigido a la salud. 6.- El modelo de salud de los ciudadanos tiene que ver con sus condiciones de vida y su horizonte vital, por lo que debe abrirse a una visión holística del ser humano en el que los diferentes órganos se integran en una unidad superior, de la que forma parte también el componente emocional, energético, mental y espiritual.
Formalmente todos estos puntos se encuentran en la declaración Constitucional española sobre la salud, así como son objeto formal de la ley de sanidad y desarrollos posteriores. En este sentido existen desarrollos paralelos con el modelo sanitario del Reino Unido, países nórdicos, Italia y otros. Sin embargo en cuanto al desarrollo social de la medicina, en cuanto a los avances de prevención y promoción, y en cuanto a la integración de aportaciones de Medicina Natural, España tiene un cierto atraso.
Es patético, y en cierta medida triste, en contraste, que cuando el presidente Obama propone ahora en EEUU un modelo que podría ser el más tímido de iniciativa pública entre los modelos sanitarios en Europa, se le tache de socializante y estatalista. Otro de los grandes problemas de los servicios sanitarios modernos es el gran negocio que supone para la industria farmacéutica y las industrias de tecnología médica. Por ello estas resistencias en EEUU y otros países tienen más que ver sobre intereses económicos ajenos a las necesidades de la gente, por mucho que intenten revestirse de ideología que corresponde más al tiempo de los fascismos que a lo que cabría esperar de una sociedad moderna del siglo XXI.
En el año 1997 llevas a cabo un programa de Cooperación Sanitaria en Jerusalén. ¿Puedes hablarnos acerca de este proyecto?
En ese año trabajé en diferentes proyectos de cooperación internacional. Uno de ellos era la evaluación de dotaciones de tecnología hospitalaria que el Gobierno Español había concedido a la Autoridad Palestina. Esta evaluación me permitió recorrer Palestina y parte de la Banda de Gaza, y tomar conciencia de las deficiencias estructurales de este pueblo, que también eran muy importantes en la dotación hospitalaria. También me permitió conocer de primera mano cómo existe una fracción importante de la población judía que es favorable a la paz y al entendimiento con los palestinos. La imagen plástica que conservo, sobre la Vía Dolorosa y su recorrido tan simbólico, los contrastes sociales entre la parte judía y árabe de Jerusalén, y los servicios hospitalarios del sector palestino, me hicieron contrastar como allí, cruzando una calle, era posible pasar del tercer mundo al primer mundo. Estas imágenes las he visto repetir dolorosamente en los últimos episodios de violencia en la Banda de Gaza, tal y como hemos podido contemplarlos por televisión.
En ese mismo año, creas La Fundación El Olivo ¿Cuáles son los objetivos fundamentales de esta fundación?
La Fundación El Olivo fue un intento sin ánimo de lucro de desarrollar lo que actualmente ha venido a ser El Bosque. Ya en 1996 tenía claro que debía dedicar unos años de mi vida a intentar aportar algo al desarrollo de la Medicina Natural en España. En ese año escribí al ministro de sanidad proponiendo el desarrollo de un área de demostración sanitaria a este respecto, y propuse también a la Escuela de Sanidad, de la que he sido profesor, la creación de un área académica de reflexión al respecto. Ninguna de estas iniciativas tuvo el eco suficiente. Por eso intenté realizarlo a través de la Fundación El Olivo, que además de este objetivo, pretendía ayudar a las personas con necesidad crítica. Esta fundación ha evolucionado con muy escaso eco por falta de donaciones suficientes. Sin embargo fue la experiencia institucional que me permitió diseñar el modelo de servicio que estemos desarrollando en El Bosque y que se definirá más aún en el próximo futuro.
¿Por qué ese interés por la Medicina Natural? ¿Crees que es un complemento importante de la tradicional?
Mi interés por la Medicina Natural también es de aprendiz. Cuando realizaba mi tesis tuve ocasión de constatar para mi sorpresa como en el National Health Service británico y en el sistema de salud sueco convivían y colaboraban en armonía los servicios de Medicina Natural y los servicios de Medicina alopática o convencional. El General Practitioner, reenvía para tratamiento a personas al acupuntor, al especialista de medicina energética o al Spiritual Healer. Esto era muy diferente a lo que existía en España, donde el curandero o el naturalista estaban y están denostados y tienen o tenían mala imagen. Esto me llevó a estudiar con respeto otros sistemas de medicina como son la Medicina Tradicional China o la Medicina Ayurvédica, que son medicinas oficiales y nada alternativas en sus países. Una de las características de la Medicina Natural es que su orientación es holística y su actuación tiene poderosas implicaciones preventivas y promocionales, preocupándose importantemente no solo por el riesgo de salud, sino también por el bienestar de la gente. Además no es invasiva, y da importancia a la persona como autora de su cuidado. Por ello creo que la medicina moderna tiene mucho que aprender de sus prácticas, sin que eso signifique que haya que sospechar de la medicina moderna en sus méritos, como algunos fundamentalistas de la Medicina Natural pretenden. Un aspecto por último al que considero especial importancia es que la salud es un todo único, y el componente espiritual no debe ser olvidado. Por ello siempre he defendido que el Buda y Jesús fueron en un aspecto importante de su acción, terapeutas.
Como este lenguaje era de difícil implantación, y yo me había formado como gestor de innovación, fue una gran tentación intentarlo, y aquí estamos…
En el año 2000 fundas el proyecto El Bosque, uno de los primeros Centros de Desarrollo Humano en Madrid ¿Cómo parte la idea de crearlo? ¿Tenéis más centros en España?
He citado ya los antecedentes. Soy un profesional con una profunda vocación pública, pero tras los intentos citados me di cuenta que si quería desarrollar una experiencia pionera, debía hacerlo desde la iniciativa social privada, por lo que inicié mi trayectoria empresarial, que ya dura 13 años, para poder realizar este proyecto. Inicialmente era un intento de crear una clínica de Medicina Natural, pero muy pronto me di cuenta de que debíamos comenzar con un perfil bajo e incluir los servicios de bienestar en la oferta, por lo que tuvimos que aprender a ser hosteleros y hoteleros, nos hicimos especialistas de balneario y creamos el modelo de hotel temático que actualmente ofertamos. Quizás nuestro diferente punto de partida es lo que nos hace diferentes. Nosotros no hemos sido nunca un hotel al que le añadimos servicios complementarios para hacerle más viable, sino que somos una red de servicios al que le añadimos un hotel y un restaurante que llamamos “con encanto”. Nuestra orientación innovadora hacia el balneario, en aquel tiempo totalmente extraña en la Sierra de Madrid, ha demostrado ser un acierto, debido a la tradición de termalismo en España, cercana a la práctica de la Medicina Natural. Cuando queremos hablar de El Bosque comenzamos diciendo que es un entramado de servicios sobre un trípode de objetivos: Celebrar la vida o el descanso activo, descubrir nuevos caminos o nuestra oferta temática semana a semana de prácticas diversas, y recibir ayuda a través de nuestras terapias de Medicina Natural y servicio hidrotermal, en el que tenemos reconocidas más de 40 terapias diferenciadas.
Además del Spa que está abierto en Sevilla otros dos proyectos están en proceso de construcción a la espera de financiación suficiente. Particularmente nos es querido la recuperación de un balneario clásico en Ponte Caldelas (Pontevedra), que ha recibido gran interés público y que será sin duda un centro de sanación especializado y singular.
Es de reseñar especialmente que en este año estamos desarrollando en el Bosque, también de forma pionera, el primer programa acreditado de medicina ayurvédica residencial en España, a través del Ayurveda terapéutico , dando un paso más en nuestra vocación sanitaria.
¿Te consideras un hombre inquieto, versátil…atrevido…? ¿Qué es lo más transgresor que has hecho en tu vida?
Sí, soy inquieto, versátil, atrevido, pero quizás durante una parte importante de mi vida estaba corriendo tras mi propia sombra, sin poder escaparme de un egocentrismo disfrazado de mesianismo. Actualmente intento aprender, y dejar de calcular y controlar, y por tanto me aquieto y espero.
Sobre la segunda pregunta no sabría que contestar, pues muchas acciones de mi vida han tenido un componente transgresor, si por tal se considera salirse del camino trillado o corriente, como cuando forme parte de la resistencia al régimen franquista, con las mil historias transgresoras de los años 70 y 80, o cuando me salí del paraguas público para iniciar un duro itinerario empresarial hasta donde estoy ahora. Como es obvio, otras transgresiones más intimas de mi vida personal, forman parte de un nivel diferente de conversación.
En esta etapa de tu vida, y después de mucho camino andado, optas y apuestas por el Zen. ¿Qué te ha enseñado tu principal maestro Willigis Jager?
Inicie la práctica del Zen en 1991, y desde entonces practico con la asiduidad que me es posible. Mi introducción al zen estuvo acompañada de un periodo de gran oscuridad en mi vida, y tuve que caminar largos años en la solución de esta oscuridad. Pero el silencio, y la simplicidad de la práctica, se impusieron como el gran maestro que había de vaciarme, de un recorrido demasiado lleno de cosas.
Willigis es quizás la principal figura del Zen en Europa y un místico auténtico y genuino. Si he de citar su principal enseñanza es la luz que su vida manifiesta y la esperanza que propone en todos sus escritos y dichos, basada en su experiencia. Él pasará como la figura pionera de la espiritualidad integral por encima de posturas religiosas e ideológicas, integrando la práctica que viene del Zen con la que hemos recibido de los místicos cristianos. De él he aprendido a mirar las cosas de frente y ver desde la mente-corazón, con humildad, dejando fuera la verborrea mental que tanto nos inunda y confunde.
Además de tu maestro Willigis Jäger, ¿qué otros maestros te han conducido por este camino?
Existen tantas personas que a lo largo de mi vida han influenciado en mí. Es tópico decir que se aprende de los errores, pero en mi caso es especialmente así. A lo largo de mi vida he hecho daño a varias personas, lo mismo que he ayudado a muchas. El reconocimiento de que me equivoqué, que en muchos casos se ha producido en el silencio me ha enseñado mucho. Aprendí de diferentes autores en mi tiempo de gestión. De ellos aprendí la importancia de la acción pública y el compromiso global con las necesidades y derechos de las personas. De entre mis lecturas he citado varias veces a Ken Wilber y otros psicólogos transpersonales. De entre los maestros espirituales he de citar en primer lugar a Ana Maria Schluter, que me inició en la práctica del Zen. Luego he aprendido de otros maestros. Entre los que han pasado por El Bosque, Sakyong Mipham Rimpoché, Carmen Monske, Dokusso Villalba, Stephen y Martin Batchelor, Alexander Porag y otros. Además de Alexander, con el que colaboro, me siento en deuda y agradecimiento con Steve Batchelor, de cuyas charlas he aprendido a introducirme en la práctica del Dharma. Después existen múltiples lecturas de maestros, y por citar a uno, nombraré a Jack Kornfield. Por supuesto no he citado a los maestros clásicos, como Juan de la Cruz o maestro Eckhart, cuya influencia es obvia.
¿Qué es el Zen según tu punto de vista? ¿Qué has encontrado en el Zen?
El Zen es una práctica espiritual que a veces asimilo a una espada sin punta, que a pesar de todo penetra dejando fuera todo lo superfluo y accesorio, dejándote vacio y dirigiéndote al centro. Es un camino espiritual que lleva a transcender el ego y descubrir la verdadera naturaleza a la que pertenecemos y de la que somos desde el origen. Como práctica espiritual se encuentra entre las que el hombre y la mujer moderna requieren para el necesario salto de conciencia que nos es prescindible para el desarrollo de una sociedad, que consiga superar las crisis presentes y vivir en armonía.
Los seres humanos nos perdemos en las trampas de la mente, identificándonos con una estructura mental que creamos. Nuestro camino de vuelta a casa es el vaciamiento de esa identificación, haciéndonos pobres de espíritu y aprendiendo a vivir desde la experiencia que importa. Esto es lo que he aprendido.
¿Para qué sirve la práctica Zen? ¿Qué pretende? ¿Es un camino místico?
Las prácticas del silencio, como caminos espirituales, han sido seguidas por todas las tradiciones auténticas de la humanidad como vías para el descubrimiento del yo mismo, y del origen al que pertenecemos. El Zen surgió originalmente como Ch´an en China mediante el cruce de la práctica del Dharma que enseñaba el Bodidharma, siguiendo la tradición Mahayana, con la influencia taoísta China, dando lugar al Zen en su transmisión en China y al Japón y al Song en su transmisión a Corea. Es una práctica del silencio que lleva a despertar a la verdadera identidad del ser humano, que es una no identidad, y permite superar el nivel del yo mental. Por ello es un camino de realización humana, y que, como todo camino espiritual auténtico, pretende hacer avanzar la comprensión humana sobre el significado de lo existente y de uno mismo.
La práctica del Zen y los caminos místicos de tradición cristiana tienen muchas similitudes. Willigis suele explicarlo como caminos surgidos en diferentes culturas y quizás en algunos aspectos con diferentes técnicas, que se dirigen a subir la misma montaña (El Monte Carmelo de Juan de la Cruz). El pico de la montaña es el mismo, aunque los caminos de la ladera sean diferentes. En otra ocasión mi maestro me dijo que entre el shikantaza, una de las técnicas del silencio que se practican en el zen, y la práctica de la atención amorosa de Juan de la Cruz, entendía que no había gran diferencia. Por tanto, si queremos traducir en los términos de nuestra cultura, el Zen si puede ser considerado un camino místico, aunque este término no aparezca ni sea usado en la tradición budista. Dicho esto, he de aclarar que en el Zen no se busca una práctica unitiva con un ser espiritual superior, como podría incorrectamente entenderse. En último grado, como el maestro Echkart indica, el practicante ha de despojarse también de toda imagen de Dios y todo deseo de unirse con Dios o de hacer su voluntad, pues ha de quedar vacío por completo para que la Realidad se exprese. El Zen persigue eso. El zen lleva al olvido de uno mismo y a la experiencia de la propia naturaleza. En este punto es necesario recordar que el Zen no es sólo una forma de meditación, sino un mensaje que atraviesa toda la vida. Mientras la práctica de silencio del zen, el zazen, no se convierte en práctica de vida, no es zen.
Acabas de escribir el libro, Charlas de un aprendiz de Zen, publicado recientemente, ¿Qué nos quieres transmitir en este libro?
El libro que he publicado, tras serias dudas por mi parte, es el ejercicio de un aprendiz en el camino de comprender. Resume las charlas de un año de instrucción como asistente de Zen, bajo la maestría de Willigis Jäger. Intenta ser un manual en lenguaje sencillo y directo del transcurso espiritual al que se encuentra el principiante en su recorrido en la práctica del silencio. He intentado recorrer los vericuetos de la práctica, y hacerme eco de lo que he aprendido en ella, intentando dejar hablar al Espíritu para que yo también aprenda. Creo que es un manualito útil para comenzar y comprender en síntesis de qué va esto.
Al parecer la práctica Zen no contiene respuestas en si misma, pero dices en tu libro que propone un método de experimentación que lleva a la transformación vital. ¿Es esa experiencia la que sirve para que vivas tu vida de otra forma?
Sí. Suelo repetir a los estudiantes la anécdota de Mazu Daoji cuando su maestro rechazó aparentemente su práctica diciéndole que es más fácil sacar un espejo de un ladrillo que el que él llegara a la iluminación a través de la meditación, queriendo decir que la práctica es vida misma, y mientras no lo sea estamos perdiendo el tiempo al insistir en practicar en silencio. También suelo sintetizar la práctica que realizamos como el ejercicio del Aquí y Ahora. Esto es, aprender a vivir realmente aquí, a vivir en nuestro presente, como forma de superar nuestra neurosis egocéntrica, que se ancla en las penas del pasado y la angustia del futuro, de superar una vida llena de miedos, remordimientos y angustias. El Buda, en el cenit de su práctica, experimentó la intrínseca perfección de todo lo que existe y llamó a vivir desde aquí. El resumen de su enseñanza fue: Cuando mires, mira realmente; cuando hables, habla; cuando pienses, piensa; cuando actúes, actúa (sé sólo acción), en todo presta tu más viva atención, concéntrate en el momento. A escucharlo nos sorprendemos de la viveza y simplicidad del mensaje del Buda, al dirigirnos a la práctica de la plena atención como el eje de su enseñanza. Sólo comprendiendo en silencio la esencia de nuestra vida es como ponemos el punto de partida para vivirla. Si nuestra vida no cambia a través de nuestra práctica, vano es nuestro intento
¿Qué has de hacer con el Zen y cómo has de hacerlo?
El zen es una práctica de transformación vital basada en la experiencia. Por tanto, si entiendo bien la pregunta, el practicante de zen no elige el zen como forma de vida, sino que práctica el zen para aprender a vivir más plenamente, más auténticamente. Y ¿Cómo ha de practicar el Zen? Ha de aprender la técnica del silencio, ha de practicar el silencio de forma asidua, incluyendo los periodos de retiro que permiten profundizar en el silencio, y ha de esforzarse en llevar la experiencia del silencio en todos los momentos de la vida. Las técnicas del silencio son varias, pero todas buscan reducir la identificación con nuestra mente, y contemplar el no pensamiento, concentrarnos en un foco (nuestra respiración, contar respiraciones , un mantra, un koan) para perder la concentración en nuestro flujo mental, de forma que podamos penetrar más en nuestro silencio, en soltar nuestro control mental, en olvidarnos de nuestro yo, que piensa y que controla. Este salto al vacío, al soltar, o a la Atención Pura si quieres llamarlo así, permite experimentar la realidad que está más allá de nuestro pensamiento, permite dar valor a nuestro momento, y abre nuestro conocimiento a la intuición, a la comprensión esencial del presente, a quién realmente somos.
Dices, que con la práctica Zen tu forma de estar en el mundo cambia… que descubres tu naturaleza esencial de amor, que ya no tienes solo… ¿tanto poder tiene esta práctica “contemplativa de silencio”?
A partir del momento en que experimentas lo no nacido, o experimentas quien eres tu realmente, no separado de yo, ni separado de lo otro, y por tanto aceptas que todo es un proceso unido, contingente, que tu yo mental no eres tú, sino un aparato vital, tu mente, un instrumento maravilloso, y que tu formas realmente parte de todo lo que existe, se produce una verdadera revolución en tu vida. El pasado y el futuro tienen una comprensión diferente. El presente es una manifestación total, y por tanto aceptas de forma diferente, tu valor humano, tu devenir, y tu propia muerte y desaparición como ser individual. En realidad esto empieza a no preocuparte. Lo que adquiere una gran importancia es ser. Y al ser te das cuenta que no eres ser separado, que no tienes que defenderte de nada, que realmente no hay nada de lo que defenderse. Todo el esquema de valores que has construido cambia y se trastoca. Un elemento principal que se trastoca es tu propia ética. No eres bondadoso, o compasivo, como consecuencia de un esfuerzo o un compromiso vital, sino que es el resultado natural de quien tú eres. De igual forma que el agua cuando se enfría, no puede ser diferente que hielo. Es algo natural. El descubrimiento de ésto, y su incorporación a tu vida, que es el trabajo mayor a realizar, en general a lo largo de muchos años, suponen una transformación radical. Por ello, cuando descubres que no hay límites, entiendes eso de que tu naturaleza real es amor, pero lo entiendes por encima de la belleza de las palabras, lo entiendes como la realidad misma.
Pedro, en tu libro hablas sobre las religiones y acerca de muchas de las personas que tienen una comprensión más avanzada de la realidad, personas que van por delante de lo que ocurre y que generan movimientos de liberación, como Jesús, Mahoma, Buda, Lao Tsé….Ninguna de esas personas han tenido una vida fácil, sino todo lo contrario, y cada una de esas personas han dejado mensajes y valores hermosos, que han generado formas y filosofías de vida, pero todas ellas han tenido una vida más que “difícil” y dura, otros muchos han sido perseguidos, engañados por sus propios seguidores...me pregunto ¿se ha de sufrir tanto para llegar a la “iluminación” – evolución?
Suelo distinguir el sufrimiento del dolor. El sufrimiento es la neurosis del dolor. La superación del sufrimiento es el camino que propone el Buda. El dolor forma parte de la realidad. El Buda lo llama “Dukkha”, que es el drama de lo existente, la inestabilidad que surge en el paso del vacío a la forma, si bien él no filosofa así. Indica que la vida es sufrimiento, y que sufrimos como consecuencia de nuestro apego, que genera envidias, odios, temores y angustias. Indica que la superación del apego, a través de la práctica del camino recto, permite la superación del sufrimiento. Cuando nacemos nos sentimos de pronto separados y solos, seres individuales en un entorno hostil. Esta percepción forma parte de nuestra evolución y es constitutiva de nuestro yo mental. El tránsito a nuestra identidad transpersonal, que yo llamo el yo global, y que Ken Wilber llama la fase Centauro, es la próxima tarea de nuestra conciencia, y supone la superación de nuestra neurosis de yo aislado.
Los fundadores y seres más avanzados, Buda, Jesús, Mohamed, etc. alcanzaron niveles de conciencia superiores, y nos hablaron desde la experiencia que sabían. Generaron movimientos de liberación humana, que pretendía y pretende indicar el camino que hemos de seguir. No pretendieron crear nuevas religiones, ni nuevos dogmas exclusivos. Lanzaron un mensaje universal. Es necesario redescubrirlo. Pero su mensaje se expresó en comunidades y sociedades que vivían sacudidas por culturas que todavía esclavizaban a los seres humanos, por lo que inmediatamente generaron anticuerpos y no fueron comprendidos. A partir del primer concilio budista, el Dharma del Buda empezó a malversarse y convertirse en religión. A partir del concilio de Jerusalén, empezó a transformarse y alterarse la figura de Jesús y su mensaje. Ellos sufrieron en manos de los poderes a los que su mensaje no les interesaba. También tuvieron que sufrir un proceso de conversión y práctica personal, que fue un largo itinerario en el Buda hasta que practicó el Camino Medio, y que a Jesús le llevó al desierto y a la incomprensión de sus coetáneos. Todos hemos de pasar nuestra noche. Hemos de hacer nuestros deberes humanos, hemos de integrarnos y resolver nuestras neurosis, pues sin ello no avanzaremos en el espíritu. Y después hemos de soltar, hemos de vaciarnos y romper con nuestras identificaciones. Y esto también dolerá. Depende de nosotros si convertimos esto en neurosis y en estancamiento o no. Lo que es cierto es que la vida es florecimiento, manifestación, celebración, alegría, y todo converge hacia su Plenitud, y nuestro camino es el aprendizaje para comprenderlo. Por ello tengamos esperanza.
¿Qué es lo que ofrecen realmente esos excelentes seres humanos a la humanidad?
Estoy actualmente trabajando en un libro que pretende recuperar la esencia de su mensaje, tal y como yo la entiendo. Su aportación es su propia vida. La esencia del mensaje del Buda es “todo es parte de todo, nada está separado”. La esencia del mensaje de Jesús es “todos somos Uno. El Reino está en medio de vosotros”. Este mensaje de pertenencia, de que formamos parte y no estamos solos, rompe nuestra neurosis de soledad, y nos lleva a transformar nuestra existencia. Esta comprensión no es una comprensión intelectual, es una comprensión vital, que nos permite la verdadera redención, que la hacemos nosotros mismos en esta vida, dando esperanza al universo, al dotarle de un destino, que es la convergencia en el Espíritu. Todas las experiencias místicas de las diferentes tradiciones hacen hincapié en esto, y concede una tarea a la evolución de nuestra especie. El entramado del Universo es el Amor, éste es el trasfondo de su mensaje, y a través de todos los vericuetos, todos los caminos perdidos que recorre y recorrerá el ser humano, su destino final es participar de esta Comunión. Ésta es la Gran Buena Nueva que estos seres queridos nos dejaron
¿Crees que en algunos espacios se llega a confundir “iluminación” con esoterismo? ¿Puedes explicarnos que es para ti el concepto de iluminación?
Iluminación es despertar a lo que siempre ha estado allí. Es ver de forma diferente. Cuando el Buda expresa su experiencia de iluminación no habla de nada esotérico, escondido, lejano o celeste. He de decir antes de nada que el término esotérico ha sido injustamente deteriorado por el uso, pues si esotérico es entendido como lo escondido, lo que es interno y alcanzado desde la experiencia, la práctica de la que hablamos si es esotérica. Pero si por esotérico consideramos incorrectamente algo exótico, extraño y fuera de este mundo, ciertamente no es eso. Lo que el Buda vino a decir es que la vida es un flujo permanente de cambio, del que formamos parte, en que las causas y los efectos, el vacío como potencialidad y la forma como manifestación se suceden, y que la manifestación de lo que existe es toda manifestación. Esto es lo que entendió. Esto es su iluminación. La iluminación es despertar a la comprensión de la vida, desde la experiencia y no desde el discurso mental. Por ello es difícil y equíkvoco hablar de esta experiencia desde el lenguaje que usamos. Si uno comprende esto, puede explicarlo mejor mostrando una flor, o escuchando un sonido, que con conceptos o palabras.
¿Qué está pasando con la religión? ¿Por qué las personas están buscando otras vías a sus problemas en vez de aferrarse a un dios, como se ha hecho durante muchos años?
Ken Wilber distingue entre la religión exotérica, o formada por ritos, dogmas y normas externas, que se ofrecen como guía obligatoria para las personas, con independencia de cómo sientan y experimenten su condición humana, y religión esotérica, o la práctica autónoma de relación personal con el Ser superior, mas allá de dogmas y normas definidas. Este camino es el de la mística.
Hoy la religión exotérica ha dejado de dar respuestas a las inquietudes del hombre moderno, y se ha convertido en justificación para la división, las guerras y los conflictos, cuando no para la injusticia. Ya he indicado que el Buda y Jesús lanzaron mensajes universales de liberación que iban mas allá de las religiones instituidas de su tiempo, y que no pretendía crear credos diferentes. Incluso se puede defender una práctica del Dharma desde el agnosticismo.
Durante una larga fase de la historia de la humanidad nos hemos refugiado en un ser superior, en una figura patriarcal, y en casos matriarcal, que justificara y explicara nuestra existencia y la del mundo. Esta fase correspondía a la fase mítica de nuestro crecimiento, y frente a ella, de una forma u otra se produjeron rebeliones, en el renacimiento, en la Ilustración, y durante el desarrollo científico-técnico que ha caracterizado a nuestra fase de yo mental. Sin embargo en esta fase hemos abrazado el materialismo, eliminando el componente transpersonal, de nuestra existencia. Por ello nos hemos desorientado de nuevo, y tenemos dificultades para comprender. La vuelta a los mitos del dios externo y separado se nos antoja no posible, aunque muchos de entre nosotros todavía insisten en los dogmas y las verdades eternas y lo que esto significa. Pero para muchos otros es necesario romper la frontera entre las religiones y descubrir lo divino que está incluido en la Realidad, para así rescatar a nuestra naturaleza. A esto señalan los caminos espirituales que son auténticos.
Si tenemos tantos ejemplos de virtud en el mundo, ¿por qué cuesta tanto “darse cuenta”? ¿Qué le pasa al mundo?
Supongo que estás pensando, ahora que hace poco que hemos celebrado su muerte, en Vicente Ferrer y también en tantos otros seres anónimos que nos dan testimonio de solidaridad y de entrega. Efectivamente existen guías en el mundo, formas de hacer y de entregarse a la tarea, pero vivimos confundidos. Somos una especie inacabada. La conciencia surgió en esta parte del universo hace 150.000 años, y todavía no sabemos si este es un experimento universal fallido o lograremos superar nuestra actual fase de ceguera y emprenderemos un camino adecuado para construir una manifestación armoniosa universal. Lo que pase con nosotros, lo que pase con cada uno de las mujeres y hombres de la Tierra, no está separado de esta evolución universal. Si fuéramos capaces de ver y vivir así, los árboles volverían sus hojas a nuestro paso y las flores se abrirían. Pero todavía tenemos que hacer nuestra tarea. Vivimos enfrascados, como metidos en nuestra propia celda, sin ver la realidad, con las manos subidas en defensa y ocultándonos el horizonte. Esta claustrofobia no nos deja respirar. Vivimos esclavos de nuestras miserias, lo que nos han hecho, lo que hacemos, dando vueltas a nuestro borriquillo, que nos intenta convencer neciamente que no existimos más que nosotros. Todo esto es absurdo, y es la fuente de las crisis a las que en este siglo nos enfrentamos. Por ello es tan necesario que por fin abramos los ojos
¿Qué actitud personal debemos mantener según tu filosofía ante la crisis actual? ¿Es la crisis mundial realmente una gran crisis humana de falta de significado y llena de cosas materiales?
Las crisis a las que nos enfrentamos en los próximos 30 años son crisis muy reales, y pondrán en cuestión la supervivencia de nuestra forma de vida. Crisis por el calentamiento global, que causará múltiples sufrimientos a la mayor parte de la población, y aumentará la pobreza y el hambre, con falta de alimentos y de agua, además de destruir múltiples hábitats y especies; crisis en la forma de consumo y uso energético, con una transición a nuevos modelos que están todavía por definir; crisis demográfica, que hará envejecer a las naciones ricas, mientras las naciones pobres crecen con jóvenes sin esperanza y futuro; crisis de injusticia y violencia. Todo ello es nuestra responsabilidad. Todo ello es nuestro reto. ¡Qué gran hipocresía es refugiarnos en el espiritualismo intimista como si esto no fuera con nosotros, o como si no pudiéramos hacer nada! Si realmente avanzamos en nuestra transformación espiritual, esto nos tiene que llevar al compromiso social, a zambullirnos en los problemas humanos y ser hijos de nuestro siglo. Es lo que en el libro llamo Vivir desde la Gran Compasión. Mira, cuando alguien me pregunta cómo podemos distinguir una transformación espiritual de verdad, suelo dar dos criterios. Primero, si la persona ha ganado en humildad, sencillez y paz. Segundo, si la persona es más sensible a los problemas del mundo y trata de responder a ellos. No existirá ninguna cueva, o monasterio, o almena, en el que refugiarnos, desde las que tapemos los oídos a los gritos de los niños maltratados, a los abusos sobre nuestras mujeres, a los desprecios sobre nuestros ancianos. Volver al mercado es realmente esto.
¿Qué significado tiene para ti el término Holístico?
El término Holístico fue propuesto por Arthur Koestler para definir la estructura de la realidad, y posteriormente estructurado por K. Wilber entre otros. Implica que cada nivel de organización de la realidad está en realidad formado por niveles inferiores, comprendiéndolos, y al tiempo alcanzando una realidad y función superior, de tal manera que cada nivel de organización depende de los inferiores, y también implica una interrelación contingente entre las partes. Si pensamos en un organismo, por ejemplo, tenemos el nivel de organización molecular, el de organización celular, el de organización del tejido y el de organización del órgano. Por encima esta el nivel de organización del sistema orgánico, y el de organismo completo. Este mismo ejercicio lo podemos seguir en todas las estructuras, biológicas, sociales, económicas o políticas, así como a los acontecimientos de la Realidad. Wilber lo utiliza al explicar su descripción de la Gran Cadena del Ser. Lo importante aquí es que todos los niveles son interdependientes e integrados, y que existe una causación ascendente en el sentido que los niveles superiores, o fulcros, se originan por saltos de organización de los inferiores, y una causación descendente de forma que la organización del nivel superior añade algo nuevo y diferente al nivel inferior. Esta forma de pensar rompe por completo con los conceptos dicotómicos, y entiende que si pretendemos atender solo a las partes nos perdemos algo diferente nuevo y original que existe en el todo.
¿Cómo defines la enfermedad?
La enfermedad es algo más que la ausencia de salud, es la expresión patológica de la disarmonía o desequilibrio de un sistema u organismo, que en general puede o no tener expresión, síntoma, y que afecta de una forma u otra a los diferentes niveles de la existencia. Pensando en términos holísticos, y cogiendo el esquema conceptual de la medicina clásica China o del Ayurveda, por ejemplo, somos el resultado de un conjunto de holarquias vitales, que incluyen nuestro nivel orgánico, energético, emocional, mental y espiritual. Cada uno de estos niveles puede entenderse como manifestaciones o formas de organización de la realidad que somos. Ninguno de ellos está separado (la filosofía animista o la concepción material del organismo estaría en contra de esto). Cuando tenemos un exceso o defecto, consecuencia de la influencia sobre nuestra constitución de nuestras decisiones y hábitos, desde alimenticios a traumas emocionales, incluyendo las agresiones externas por parásitos o traumas, provocamos un desequilibrio en nuestra organización más en un nivel u otro, con impacto en todos y cada uno de los niveles, de mayor o menor intensidad. La más de las veces estos impactos son compensados o atendidos de forma saludable, logrando otros niveles de armonía, de compensación, o en el peor de los casos de represión de los desequilibrios, lo que provoca un desgaste o en otra terminología la acumulación de toxinas. Cuando estos desequilibrios no son suficientemente compensados, o son excesivos y superar un dintel que llamamos referencialmente de normalidad aparece el síntoma, con o sin reflejo orgánico. Este síntoma es el inicio de la enfermedad, que puede manifestarse como un ligero malestar. Esta forma de comprender es percibir los procesos con la imagen del iceberg. La enfermedad es la parte que se ve, pero existe mucho más por debajo. Y el acercamiento a la enfermedad cambia radicalmente si esto se tiene en cuenta.
¿Qué es para ti la salud?
La OMS la define como un estado de bienestar físico, psíquico y social. Me parece una buena definición sobre la que montar estrategias de salud. Lo que pasa es que no somos consecuentes en un sentido holístico. Si estamos hablando de bienestar global, componentes de la salud son cómo vivimos, cómo comemos, cómo nos relacionamos, cómo es nuestro horizonte vital, cuáles son nuestros valores. Por ello un sistema de salud es mucho más que un sistema de medicina. Es bien sabido, aunque se cita poco, que los factores que son decisivos para aumentar la esperanza de vida de una población y su nivel de salud, son los que influyen en su desarrollo socioeconómico, por encima del sistema sanitario del que disponga esa población. Más aun es extraño aceptar que en nuestra salud tiene una influencia decisiva nuestro equilibrio espiritual. Esto es sencillo de comprender si sabemos que un exceso de ansiedad afectará a nuestro estómago, como un exceso de miedo afectará a nuestro sistema genitourinario, y que nuestro bienestar dependerá del significado que demos a nuestra vida. Todo esto se incluye en el concepto de salud. Cuando Jesús curaba se dirigía al centro de la persona y le descargaba de su peso vital diciéndole: Tus pecados te son perdonados
Cómo se combina la meditación, la espiritualidad con las preocupaciones de sacar un proyecto llamado El Bosque, con el lado empresarial...
He citado antes rotundamente que es un escapismo refugiarse en la práctica espiritual para alejarse de los problemas personales o los problemas del mundo. El proyecto llamado El Bosque es una aportación mía y de otros de lo que llamo vivir desde la Gran Compasión. No puedo percibir una práctica espiritual sin esta proyección. Soy consciente de que esto puede tener a veces contradicciones y paradojas, como llevar una correcta gestión de personal al tiempo que soy psicoterapeuta o guía espiritual, pero es que la misma vida está llena de estos contrastes. Y quizás por ello es tan apasionante. El hombre de nuestro siglo debe estar enraizado en su centro espiritual al tiempo que realiza la tarea que debe realizar, en aquello que Juan de la Cruz llamaba al Apasionada Indiferencia. Esto es lo que intento.
¿Cuál es el camino para llegar a la excelencia personal y profesional?
No hay más que uno. Como Jesús lo dijo, o los primeros cristianos comprendieron, de una forma más bien criptica y demasiadas veces mal entendida “cogiendo la Cruz y siguiéndole”, esto es, cada cual de nosotros debe realizar sus tareas humanas, curarse de sus neurosis, integrar su realidad y su vida, y comenzar el salto hacia el espíritu. Solo es posible una labor plena, que lleve a la excelencia, y que cause felicidad para uno mismo y para otros, si parte del centro de la persona, si parte de un corazón asentado y amante, que sea capaz de mirar al ser humano con esperanza. Esta es la base para la construcción del futuro.
El final de tu libro acaba así: Aprendiz, has llegado a casa… ¿cómo siente uno esa llegada? ¿Cómo sabes que estás “en casa”?
Es un estado de conciencia. Significa comprender que no hay ningún sitio a donde ir y que todo está bien aquí, con lo cual se superan las angustias de estar “persiguiendo nuestra propia sombra”. Es posible que muchos de nosotros tengamos momentos de éxtasis o de plenitud, que luego olvidamos, o recordamos con añoranza diciéndonos: ¡ojalá yo estuviera siempre así! Es posible también que estos momentos sean escasos y lo que veamos es vislumbrar en algunos momentos una comprensión más allá de nuestra lógica. Todo esto son faros en el camino, que nos alumbran y nos permiten avanzar. Pero “llegar a casa” es incorporar en la vida la convicción de quién realmente somos y qué realmente es esto, y vivir desde ahí, siendo mensajeros de paz. Nadie puede dar fórmulas mágicas, ni describir estados que no son describibles, sólo por los efectos se conoce la realidad. Pero la gran esperanza es que todos llegaremos, tardemos lo que tardemos, ya que el conjunto de lo que existe, el conjunto del Universo, está llamado y diseñado para manifestar la Plenitud.
En nombre del equipo de desarrollo humano te damos las gracias Pedro.
www.el-bosque.org
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