ENRIQUE CARRIEDO- Escritor, músico y terapeuta del sonido.
Hola Enrique, un gusto hablar contigo. Llevas expandiendo armonía y buenas vibraciones con diferentes instrumentos desde hace más de 20 años.¿Se puede decir que te dedicas a la música por vocación?
Por vocación, por amor, como aventura, por necesidad: “soy como el pajarillo que si no canta se muere” y seguro que también es una cuestión de karma, de genética y de destino. Mi padre fue barítono de Zarzuela y mi abuelo también, mi bisabuelo, el Maestro Carriedo, fue director de orquesta, falleció a principios del siglo XX en Montevideo, cuando estaba de gira por el “Cono Sur” con su orquesta. Conservo fotos de las tres generaciones. Oí cantar y bastante bien desde que nací. No obstante, la vocación fue tardía, a los treinta años, cuando descubrí los cuencos cantores del Tíbet.
¿Qué te ha motivado a desarrollar esa creatividad que tienes?
Fue ese descubrimiento. Un ocho de agosto de 1987 alguien a quien no conocía puso en mi mano un cuenco cantor de los Himalayas, lo hice sonar frotando su labio, como vi que lo hacían otras personas antes que yo. Fue el primer encuentro, unos minutos antes no tenía ni la más remota idea de que existía semejante instrumento musical. Cuando brotó el sonido de aquella exótica vasija de metal dorado salió u8n genio, como le sucedió a Aladino. Pero a mí no me concedió tres deseos, sino que me atrapó y ha hecho que haya tenido que consegrar gran parte de mi vida, tanto personal como profesional, al poder de la voz, de la música y del sonido. Entre ese maravilloso día y 1990, siguieron sucediéndome otros hechos, no menos mágicos y alguno aún inexplicable por la Ciencia, que encaminaron mi vida. Desde entonces estoy completamente implicado y formo parte de una enorme orquesta y coro planetario, quiero creer que también galáctico, de un gremio que procede del hombre de las cavernas o a saber desde cuándo, el de los músicos, danzantes y cantores, quienes nos dedicamos a ritmar y a concertar la vida o, al menos, a hacerla más llevadera y luminosa a quienes disfrutan de nuestra artesanía y de nuestro arte.
Lo cierto es que le estoy muy agradecido al genio que surgió de aquel cuenco cantor y también al gremio por haberme admitido en su seno. Nada hasta entonces me había producido tanta felicidad y bienestar y tanta aventura de vivir.
¿Qué opinas de la creatividad? Se desarrolla o crees que uno es creativo por naturaleza?
Ambas cosas, aunque desde luego que de donde no hay no se puede sacar. Lo malo es que en muchas personas hay creatividad y se malogra por la mala educación, por la represión, por el miedo, por los complejos y los prejuicios. Muchas veces he oído decir: A mí también me gustaba escribir o pintar o tocar la guitarra o cantaba en el coro del instituto, pero como uno se tiene que ganar la vida, pues…”
Creo que la creatividad es innata en los seres humanos en todos aquellos que no tengan una lesión cerebral que lo impida. De niños aprendemos jugando, creando y recreando, pero mucha gente pierde esa facultad innata con el tiempo, otras muchas personas, hoy cualquier minoría somos millones, sin embargo no la pierden y o bien se dedican a ellos profesionalmente o de forma amateur, por puro placer, por amor al arte. Seguro que consumen menos ansiolíticos y antidepresivos.
En el mundo actual, con la espada de Damocles de la tecnología, hay muchas personas que, gracias a lo mucho que facilita, han descubierto, redescubierto o expandido su creatividad. Otras muchas, sin embargo, se han convertido en consumidores compulsivos de distracciones hueras, vacías.
¿Qué es lo que mas te llama la atención de los instrumentos que tocas?
Su poder, el poder de su sonido, que te hace viajar, altera tus ondas cerebrales, tu ritmo respiratorio y cardiaco, estimula, relaja, te lleva a un estado alterado de mente y conciencia, similar al de la ingesta de ciertos enteógenos, como lo hace la meditación y otras muchas disciplinas espirituales. Pero el camino del sonido y de la voz es más rápido, más contundente a corto plazo. Yo he meditado bastante, he recibido enseñanzas de unos cuantos lamas tibetanos y he leído y estudiado hasta dejarme tres dioptrías y media en cada ojo. Es cierto que cuesta un gran esfuerzo estar presente en tu propia mente, ser el dueño o la dueña de tus propios pensamientos, cualquiera que lo haya intentado lo sabe. Bueno, pues cantando o tocando o danzando determinadas músicas rituales y chamánicas, hay numerosos estilos, o con la gran música clásica y con intención y conciencia, se consiguen resultados rápidos y fantásticos, se esponja el pensamiento, se ralentiza, somos capaces de tener una conciencia “aquí y ahora” , adiestramos la mente en el “estar presente” del surgir, del transcurrir y del cesar de cada pensamiento.
Te aseguro que durante muchas actuaciones de más de una hora, por mi mente a penas han pasado dos o tres pensamientos conceptuales, el resto del tiempo ha sido pura vibración y pura sensación, sin ideas, sin parásitos mentales, sin ego. ¡Qué descanso! ¿Verdad?
¿Qué te gusta mas, tocar por puro placer o tocar a nivel terapéutico?
Me gusta tocar y cantar, solo, acompañado, con otras personas y para otras personas, si además, mi voz y mi música producen un beneficio terapéutico o paliativo a quienes me escuchas, mucho mejor aún
¿Qué beneficios tiene la músicoterapia?
La músicoterapia es una disciplina muy amplia y se trabajan muchos campos, la música, no sólo la oímos a través del oído y resuena en las áreas del cerebro implicadas en la audición, también nos toca, penetra en nosotros a través de la piel, resuena en nuestros huesos, en nuestros órganos, en las células que nos conforman y en las moléculas que conformas esas células, sobre todo determinados instrumentos y cantos concebidos diseñados y ejecutados para tal fin.
La música y el canto produce efectos múltiples y simultáneos: el ritmo ritma, el compás acompasa, la armonía armoniza, concierta. Pero a la vez también produce efectos psico-emocionales, energéticos, evoca, despierta sentimientos o les pone banda sonora.
Cencerro: vaca, prado, leche, infancia, madre, juego, aire, seguridad, aromas, recuerdos, sensaciones… Depende de cada cual a un urbanita joven, el timbre de un cencerro, si es que lo ha oído en algún anuncio, le llevará a un brik de leche pasteurizada con vitaminas añadidas e isoflabonas, a una gran superficie comercial o a una marca determinada. La música se desparrama por toda nuestra memoria y llega a evocarnos algo que sólo nos evoca a nosotros, esa tarde con esa persona, en aquel momento y en aquel lugar, aunque la misma canción la hayamos oído cientos de millones de personas, pero “eso”, sólo te lo evoca a ti.
Coordinas un taller de canto difónico, en la Asociación para el Desarrollo y la Investigación de la Músicoterapia de España ¿Por qué la música tiene un efecto tan importante y transformador en las personas?
En primer lugar por dos leyes de la física del sonido: La resonancia y la sincronicidad o ley del péndulo, por leyes de la cimática (rama de la física que estudia las ondas de forma, la resonancia y la repercusión de la vibración y la frecuencia sobre la materia y también por muchas razones psicoemocionales, culturales. “El flautista de Hamel” ese cuento alemán es un ejemplo. La música amansa a la fiera, el que canta sus males espanta, pero, cuidado, también hay un anverso tenebroso de la música. El pastor maneja el rebaño con su silbato o su flauta, el faquir hipnotiza a la serpiente, el spot publicitario, con su música incluida pastorea a ingentes masas de televidentes y no sólo hacia el consumo de un producto o servicio. Los telediarios tienen banda sonora y también las campañas electorales. “Yes, we can”. Hoy casi todos en nuestro mundo tecnológico llevamos un comunicador en el bolsillo. El desarrollo humano tiene su banda sonora y la esclavitud también.
¿Qué tipo de personas hacen estos talleres?
Sobre todo personas con inquietudes, que por alguna razón han redescubierto su vos o la quieren redescubrir, personas que no quieren usar su voz sólo para pensar o para hablar. Suelo decir que el que tiene voz y no canta es como el que tiene piernas y sólo las usa para andar. Nuestro aparato fonador es el instrumento más eficaz con el que nos ha dotado la naturaleza para transformarnos, para desarrollarnos. En Oriente, algunas filosofías no dividen al ser humano es dos grandes componentes: cuerpo y alma o espíritu o mente, sino en tres: cuerpo, mente y voz, siendo esta última el nexo entre ambos y también el nexo con el más allá, con la trascendencia.
A menudo, la gente piensa: voz y se queda en lo que oye, pero voz son todos y cada uno de nuestros pensamientos, desde que aprendemos la primera palabra, desde antes aún, con los primeros balbuceos.
También vienen personas que quieren encontrarse mejor, como paliativo y como quien reposta cierta energía para el resto de la semana. Nuestra filosofía es sencilla: Comenzar la semana cantando y que el domingo por la tarde o la noche uno no diga: “maña es lunes” con desgana o acritud y la tribu, el clan, siempre canto juntos, los que saben, los que no saben y los que están aprendiendo. No hay escenario y patio de butacas, todos compartimos el mismo espacio.
¿Te dedicas principalmente a dar conciertos o a dar talleres?
Los talleres son estupendos, enseñar y difundir es una labor muy agradable, pero el escenario es un altar y el publico reprenda para el músico armónico un dios al que entregarle devotamente todo lo eres. Un concierto es un acto litúrgico, un taller una actividad didáctica. Me dedico más a actuar, el escenario me pone, me transforma, su magia y su erótica. Todos aquellos y aquellas que son profesionales del escenario me entenderán.
Tu último libro tiene que ver con la voz ¿sabemos realmente el poder que tenemos en la voz?
Sí y no, como muchos aspectos de nuestra vida que son blancos, negros y grises al tiempo. Lo sabemos por instinto y porque es una información que tenemos codificada. “Cuando los mayores hablan los niños se callan, el varón habla y la mujer escucha y obedece, aún se funciona así en muchas sociedades, incluidos segmentos sociales de la nuestra. Si alguien grita fuego, entre una multitud, provoca una estampida. Sobre todo el poder político y religioso nos ha implementado a callar y a obedecer al poder; “Siempre ha habido ricos y pobres”, “qué le vamos a hacer”, o “será lo que dos quiera”, son tres ejemplos de los miles, que nos transmiten desde que nacemos que poco podemos hacer ante el poder. Sin embargo, a pesar de que instintivamente la humanidad es sumisa a los grandes voceros y altoparlantes del poder, no tiene conciencia de su propio poder y de cómo transformando su voz puede transformar su vida. Una voz rica en resonancias es una voz más seductora, más convincente, “Por la boca muere el pez”, dice otro sabio refrán. Los actores y las actrices del star sistem no son mudos.
¿Qué talento de los que tienes te gusta más? ¿Eres más escritor que músico o al revés?
El hemisferio derecho de mi cerebro es más músico, el izquierdo es más escritor. Son dos formas de expresarme que tienen su punto de unión en el ritmo, en la poesía, esa diosa a la que me consagré desde que era un niño.
Como hemos dicho antes, tienes varios libros publicados. Personalmente me llama mucho la atención, al compás del corazón o el Arte de vivir en armonía, ¿cuál es el mensaje que quieres transmitir en ese libro?
Que el arte de vivir en armonía no es un arte egoico, si un interser con los demás, como nos enseñó y enseña el sabio monje budista vietnamita Tihich Nhat Hanh. Armonía es el orden dinámico entre las partes y el entorno en el que se desarrolla, En el caso de seres como nosotros los humanos, presuntamente inteligentes y espirituales, eso pasa imprescindiblemente por el corazón y los buenos sentimientos. Si no ayudas a tu prójimo, si no lo amas, por lo menos no le perjudiques con tu conducta y tu actitud, mucho menos con tu intención egoísta.
Recientemente has formado un Grupo de música de fusión étnica, se llama OCNO, ¿cuantos formáis el grupo y que pretendéis con el?
A día de hoy somos siete y una manager. Todo es impermanente, ya sabes, Pilar. La leyenda que nos subtitula dice que hacemos música para soñar despierto y para despertar soñando y definimos la música que hacemos como psicoactiva. Hemos aleado instrumentos muy antiguos, legendarios, como el didgeridoo de los aborígenes australianos o los poderosos cuencos cantores, con otros muy novedosos como el hang drum o los cuencos cantores de cristal de cuarzo, además del canto de armónicos nuestro eje. También utilizamos guimbardas o armas de boca, guitarra y mucha percusión de diferentes procedencias, timbales de efectos. De todas formas, aunque algunos componentes frisamos el medio siglo, como grupo aún somos jóvenes y tenemos mucho camino por delante.
Muchas gracias por tu tiempo Enrique, te deseamos lo mejor.
El equipo de desarrollo humano
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