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ANTONIO DIAZ DEUS – Un ingeniero humanista


Su formación combina el enfoque empresarial como ingeniero industrial por la UPM, MBA por el IEBS, y una base humanista con formación específica en Programación Neurolingüística (International Trainer, Richard Bandler; continuó su formación con Allan Ferraz Santos y John Mc.Whirter), Coaching Ontológico (EEC), Constelaciones Organizacionales (Hellinger, Weber), Coaching Sistémico (J.J. Stam, Jane Peterson), Terapia Gestalt (EMTG) y Psicología Integrativa y Eneagrama (Claudio Naranjo). Autor del libro “El coach como chamán”. Es fundador y socio director de la Escuela de Coaching Integrativo que representa una síntesis de su trabajo como Consultor, Formador y Coach en Organizaciones durante más de 20 años.

Un placer estar contigo Antonio

Hola Antonio, te dedicas desde hace casi 20 años al desarrollo humano, ¿Qué hace un ingeniero industrial en” este mundo”?

Bueno, no me considero un Ingeniero a nivel de identidad; eso son solo mis estudios iniciales. En todo caso, te cuento, al acabar mi Carrera, comencé como muchos jóvenes de mi generación, buscando prestigio, reconocimiento, dinero…; esto me duró unos ocho años. En un momento dado, la vida me dio la oportunidad de cuestionar todo eso y así descubrí que mis retos estaban más en mi mundo interior antes que en el exterior. Busqué respuestas en lo que tenía más a mano en ese momento: la terapia personal, la Gestalt, el Eneagrama y la PNL; mi gran anhelo entonces fue llevar al mundo de las organizaciones las respuestas que yo había descubierto e integrado, formando a Coaches como agentes de cambio. Sigo en ese camino.

¿Cuál es tu base formativa humanista?

La puerta para ver el mundo desde una perspectiva humanista me vino de la mano de la Astrología Junguiana. Me permitió conocerme a mí mismo, conocer a los demás; desarrollar un modelo propio de Assesment que ofrecí a empresas de Search…, fueron años muy estimulantes. Después de esta etapa inicial, estuve haciendo terapia durante muchos años y además me formé como Terapeuta Gestalt. También me formé en PNL y más tarde, en Constelaciones familiares y organizacionales. De forma simultánea conocí a Claudio Naranjo, quien significó mucho para mí. Su modelo de trabajo con meditación, Eneagrama, Gestalt, PNL, trabajo corporal, Constelaciones y otros elementos es la base de lo que hago, el Coaching Integrativo.

¿Cuándo conoces la PNL y que te aporta?

La PNL la conozco en el año 95 cuando estaba haciendo Terapia Gestalt. Me ayudó mucho a reestructurar los procesos que la terapia iba sistemáticamente desestructurando. Aprendí de mucha gente, desde Bandler a John McWhriter, que para mí es quien más me ha aportado. El Coaching de Procesos que enseño, tiene sus cimientos en el proceso de modelado, que es la base de la PNL.

¿Implementas el Eneagrama y las constelaciones en tu formación, porque?

Intento enseñar lo que yo hago, que es lo que he aprendido a lo largo de muchos años, y presento mi propia síntesis; el Coaching Integrativo incorpora muchas metodologías y disciplinas del mundo de la Terapia, no solamente el Eneagrama o las Constelaciones, sino también la Terapia Centrada en soluciones, la Gestalt o el Psicodrama. El Eneagrama da una mirada interna muy profunda, mientras que las Constelaciones lo que especialmente aportan es una mirada externa, del sistema como un todo.

¿Qué es el coaching?

Para mí, el coaching supone acompañar a las personas a sitios que por sí mismas no llegarían, con respeto a sus procesos y con ética y congruencia. También supone ayudarles a transitar situaciones complicadas. En todo caso, el coaching ha ido mucho más allá de sus orígenes en el mundo del deporte para convertirse en muchos casos en una alternativa a la terapia, siempre y cuando el coach esté preparado.

¿Qué es el coaching Integrativo, sistémico?

El Coaching Integrativo se enfoca en construir un futuro, supone mirar para delante y explorar las infinitas posibilidades que hay ahí fuera para nosotros. Un cliente que haya finalizado con éxito un proceso de coaching Integrativo tiene más conciencia de sí mismo, más conexión con la gente que le rodea, más poder personal, más alternativas de vida, más elecciones, responsabilidad y compromiso.

El componente sistémico supone ver la realidad como un todo interconectado, con ciertas reglas inherentes al propio sistema. El coach aquí ha de ser capaz de facilitar un tránsito de un sistema disfuncional a otro más funcional y esto a veces es complicado.

¿Qué diferencia hay entre el “clásico” y el complementario como el tuyo?

Según mi experiencia, cuando sólo trabajas el área profesional de una persona, sin poder entrar en el terreno personal los cambios que se producen son bastante limitados. Salvo excepciones, trabajar sólo en un dominio específico lleva a mejoras cuantificables y secuenciales pero no lleva a construir una nueva realidad y no proporciona conciencia o poder personal. Integrativo también tiene que ver con trabajar en el ámbito del lenguaje, el corporal y el emocional. Con una mirada Integrativo, es más factible que el cliente pueda asumir cambios generativos en su vida, abriéndose a un mundo de posibilidades.

Según el Coaching clásico, el lenguaje genera realidad y el enfoque es en el lenguaje. Sin embargo, trabajar con las emociones es trabajar con lo que nos motiva, con lo que nos gusta, lo que detestamos, de lo que huimos, lo que buscamos…, es un área muy rica que a menudo el coaching clásico pasa por alto. En el otro lado, somos seres urbanos, con poca conexión con nuestro cuerpo y con la tierra; incidir en nuestro cuerpo y en su sabiduría es en muchos casos, la puerta para afianzar el cambio.

¿Por qué hay que ponerle diferentes apellidos al coaching?

Si bien es cierto que hay un poco de ansia en diferenciarse de los demás y una profusión de siglas y etiquetas con contenidos muy parecidos, el Coaching Integrativo es una disciplina específica. Platón ya hablaba de que el ser humano tenía una mente pensante, una mente animosa y una mente deseante. Nuestro enfoque consiste en ver al ser humano o incluso a las organizaciones como organismos complejos con tres subcerebros, una parte lingüista o mental, una parte emocional o relacional y una parte corporal o instintiva. Trabajar en estos tres aspectos del Ser humano es imprescindible para que los cambios se concreten, trabajar en una única área solo conduce a más de lo mismo, no permite transitar a situaciones nuevas y saltar a una realidad diferente.

Escribes el libro: El coach como chaman. ¿Cómo resumirías lo que quieres trasmitir en el?

El libro es un trabajo de síntesis de mi trabajo en organizaciones como facilitador y coach durante 20 años. Presento la conexione que he creado entre el mundo de las organizaciones y el mundo del desarrollo, entre el mundo de la rentabilidad y el de la felicidad de las personas, entre el éxito de la organización y la conexión honesta con la sociedad. También supone una especie de “backup” de mis fuentes, mis maestros, mis descubrimientos, mis modelos, y presentarlo de forma ordenada y amena. También está pensado como libro de apoyo para las personas que se quieren formar conmigo.

¿Cuál es el siguiente libro?

Estoy trabajando en él; será tipo novelado.

¿Por qué en este momento hay tantos coaches en España?

Yo creo que la profesión de coach es una profesión refugio con pocas barreras de entrada; algo parecido a lo que fue el formador en la época del desmantelamiento industrial de los 90. Además, queda muy bien eso de “ayudar a los demás”. También es cierto que la demanda de servicios de coaching ha crecido.

¿Qué debe mirar una persona a la hora de elegir el mejor coach?

Lo primero es que ha de tener claro lo que quiere trabajar, no algo específico sino hacia donde se quiere dirigir. Si no sabe esto, difícilmente podrá elegir nada ni a nadie.

En todo caso, aún cuando no lo tenga claro, es posible que en la búsqueda de un coach consiga ir perfilando sus necesidades. En todo caso, mi recomendación pasa por no empezar una sesión de coaching hasta que el cliente no conozca qué expectativas tiene, qué lleva consigo y qué necesita del coach.

Es evidente que muchos procesos comienzan sin esta premisa, especialmente aquellos que se hacen bajo el paraguas de una organización. Sin embargo, el coach ha de ayudar a su cliente a concretar sus necesidades.

Una vez que el cliente sabe lo que quiere, será capaz de elegir el acompañante adecuado.

¿Cuál es la mejor herramienta para potenciar el crecimiento personal?

Para mí, la mejor herramienta de una persona es él mismo; su Ser, su presencia; afinar el instrumento es mi enfoque. El coach es quien ha de acompañar a su cliente en este camino de descubrimiento. Es evidente que para conseguir este enfoque, el coach ha de hacer él mismo un camino de desarrollo; no basta con hacer unas horas de formación. Las distintas metodologías y técnicas están al servicio de esto; así el cliente puede ganar poder e influencia personal, convertirse en el actor de su propia vida.

¿Crees que las empresas están empezando a implantar las herramientas de desarrollo humano? ¿Por qué?

Hay de todo, hay empresas muy novedosas, otras que utilizan el desarrollo humano como marketing sin ningún contenido y otras que están a años luz de cualquier cosa que suene a desarrollo humano. Ahora estoy en un proyecto con un gran Banco Europeo en donde están implementando un gran proyecto de desarrollo, van en serio.

¿Qué consejo darías a los directivos de RRHH?

Que a medio y largo plazo, humanizar las organizaciones supone tener personas felices en plantilla que contribuyen añadiendo valor al éxito de la empresa. Detectar, retener y gestionar el talento es hoy en día un objetivo estratégico en la mayoría de las organizaciones.

¿Qué necesita un líder, para ser un excelente líder?

Como decía el Oráculo de Delfos, conócete en tu justa medida. Yo añadiría; poder e influencia personal.

¿Qué crees que necesita una persona para ser una excelente persona?

Una excelente persona puede ser alguien con una personalidad muy agradable pero en los tiempos que corren, esto no es suficiente; necesitamos algo más. Necesitamos sabiduría, necesitamos poder personal y necesitamos valor.

Persona viene de personalidad y esto tiene que ver con el carácter, con patrones aprendidos, pautas repetitivas; en el proceso de desarrollo, el coach de segunda generación va más allá.

Una persona en general solo presenta su cara bonita; presenta un aspecto limitado de sus recursos, aquello que es aceptable, aquello que le reconocen los demás. Para llegar a la sabiduría, más allá de la excelencia, es necesario integrar los aspectos de la personalidad rechazados, la sombra como diría Jung, lo que no nos gusta de nosotros. Sólo así diría que el Ser florece y se desarrolla.

¿De todo lo que haces, que es con lo que más disfrutas?

Yo hago lo que hago porque me gusta aprender. Cuando estoy en un proceso de coaching o en Aula, aprendo. Aprendo con el cliente o con los alumnos, las personas crecen, yo crezco con ellas, es así de simple. Como dice Suzuky, el gran maestro Zen, a la mente del principiante se le presentan muchas posibilidades; a la del experto, pocas.

¿Qué te falta por hacer?

Bueno, ya he plantado algunos árboles, ya he tenido un hijo, una hija en este caso y he escrito un libro…, solo me queda morir aunque espero que sea dentro de mucho tiempo; dejaré que la vida me sorprenda.

Un consejo para ser feliz

No me gusta dar consejos, aunque en este caso, haré una excepción, diría, mira para dentro y no para fuera.

Muchas gracias Antonio

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